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EL TEMA ALIMENTICIO Y EL TEMA ENERGÉTICO VAN A CHOCAR

viernes, octubre 3, 2008 Deja un comentario

Nuevo dilema para los inversores: ¿forrarse con las materias primas o alimentar al Mundo?

@Elena Herrero-Beaumont (Chicago) –

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Los expertos en materias primas agrícolas llevan siguiendo muy de cerca el impacto negativo que el desarrollo de los biocombustibles está teniendo en el coste global de los alimentos, y consideran que la batalla entre ambos sectores, que hasta hace poco se había mantenido entre bastidores, se ha convertido en protagonista indiscutible de la actualidad.

Cuando el afamado Robert J. Froehlich, presidente del Comité de Estrategia de Inversión de Deutsche Bank, colocó a los sectores de la energía y de los alimentos en el primer y segundo puesto respectivamente en su lista de diez recomendaciones de inversión para el 2008, no pensó bien en las consecuencias socio-económicas que recomendaciones como la suya podrían tener en el mundo entero.

Posiblemente, los cientos de inversores presentes en la charla que Froehlich ofreció el pasado mes de enero en Chicago siguieron las recomendaciones del presidente, sumándose a la corriente imparable de individuos que estos días invierten desenfrenadamente en futuros sobre materias primas agrícolas en el Chicago Board of Trade, CBOT, el mercado de derivados más grande del mundo.

Esta potente corriente de inversión es una de las tres razones, pero no la más importante, detrás de las dramáticas subidas de los precios en el sector de las materias primas agrícolas. Tendencia que fue bautizada en nuestro país por este diario como ‘agflación’.

Aunque la causa fundamental de la agflación sea el progresivo aumento de las clases medias en los países emergentes como China e India, lo que provocó el salto de un 20% en los precios globales de los alimentos en el 2007 fue el aumento de la producción de biocombustibles, generados a base de maíz y de soja. Según el Banco Mundial, como resultado de las políticas de promoción de la industria de los biocombustibles, un 20% de los cultivos de maíz en Estados Unidos y un 68% en Europa se destinaron en el 2007 a la producción de energías renovables.

La batalla sale a la luz pública

Recientemente, varias voces comenzaron a señalar las negativas consecuencias de este súbito aumento de los precios. El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, PMA, publicó en su página web un informe sobre el impacto de la agflación en la nutrición de millones de centroamericanos. Según el informe, la ingesta calórica de una comida regular en El Salvador no llega al 60% de lo que era en mayo del 2006. La directora ejecutiva del PMA, Josette Sheeran, concluyó el informe advirtiendo que el mundo está entrando en una “nueva era de hambrunas.”

Pero no sólo en el tercer mundo pueden observarse los estragos de la agflación. En los países desarrollados, grupos de consumidores están comenzando a sacrificar la compra de determinados tipos de alimentos, como la carne fresca, para llegar a fin de mes. El presidente George W. Bush dijo hace unos días que la industria de las renovables se enfrentaba a un nuevo problema: el precio del maíz. “El tema alimenticio y el tema energético van a chocar,” dijo Bush.

Greg Wagner, analista asociado de materias primas para la compañía Ag Resource, una firma de análisis del mercado de materias primas con sede en Chicago, dijo a Cotizalia que la tensión entre el sector energético y el alimenticio lleva sintiéndose desde hace un tiempo entre bastidores, pero que ahora comienza a subir al escenario.

“Hay fuerzas en ambos campos que se están aprovisionando para la batalla que les espera,” dijo Wagner, refiriéndose a los lobbies, especialistas en comunicación o eventos públicos contratados por los dos sectores para defender su posición.

Mientras, compañías como Monsanto o fundaciones como la de Bill Gates están desarrollando nuevas tecnologías que permiten alterar la genética del maíz, de tal manera que se pueda plantar en zonas de sequía donde antes resultaba imposible cultivarlo, según dijo a Cotizalia Joseph L. Parcell, profesor del departamento de economía agrícola de la Universidad de Missouri.

Sin embargo, este tipo de manipulación de los alimentos……….

CÁNCER ESPAÑOL: ACEPTAR LA VIDA EN LA IGNORANCIA

viernes, octubre 3, 2008 1 comentario

El mayor déficit de España no es ni público ni exterior

@S. McCoy – 22/09/2008

“Ni lo sé, ni me importa”

En efecto, mientras que el 80% de los ciudadanos de la Unión Europea entre 25 y 34 años tiene bachillerato o formación profesional superior, en nuestro país dicho porcentaje queda reducido al 64%. No sólo eso, uno de cada cinco jóvenes entre los 15 y los 19 años no recibe formación alguna a diario. Y, según datos del propio Ministerio de Educación, el 30% de los chicos y chicas entre 14 y 18 años, frente al 14,8% de la media europea, deja lo estudios para siempre cada año. 180.000 chavales, grosso modo, por curso escolar o el equivalente a dos Bernabéus y medio. Como para salir corriendo. El primer informe, que es obra de la OCDE, y que les adjunto, es de obligada lectura para todos los interesados en la materia, o lo que es lo mismo: para todos. A los datos ya comentados, incorpora numerosas estadísticas que permiten tener una visión bastante aproximada de cuál es la salud de nuestro sistema educativo, tanto por lo que hace referencia a la actuación de la administración como por lo que respecta a las oportunidades, incluso salariales, que del mismo se derivan. No dejen de llevárselo puesto.

Entrar en las causas que han conducido a una situación como la anteriormente descrita puede traer consigo, debido a las inevitables connotaciones de corte político (cambio del modelo), social (desestructuración familiar) o incluso económico (bonanza económica que acoge incluso a los menos preparados), ejercicios de demagogia, juicios de valor y reproches comunes que, llegados a este punto de la cuestión, probablemente no conducirían a nada. Hay una evidencia, recogida acertadamente el 14 de septiembre en el dominical de El País por Soledad Gallego Díaz: “dicho pronto y sin tapujos: los españoles en edad de trabajar tienen un nivel educativo inferior, saben menos cosas y están sensiblemente menos preparados que la media de los trabajadores europeos de su misma generación. Son pésimas noticias que, sin embargo, no parecen poner nervioso a nadie en este país. Estamos encantados de habernos conocido, de nuestros progresos y de nuestra elevada población universitaria (superior incluso a la media de la UE). Pero todos los expertos saben que vamos demasiado despacio en educación secundaria superior y que es precisamente ahí donde se juega el futuro.

Y no sólo, tal y como señala la propia Soledad en su pieza, porque, sin educación no haya posibilidad de cambiar el modelo de crecimiento, adaptarse a la nueva sociedad globalizada, aumentar la “famosa” productividad o hacer frente a futuras crisis, que también. De hecho es ahí precisamente, donde su artículo se convierte en una oportunidad perdida. Los efectos económicos son, a mi juicio y en el debate que nos ocupa, los menos importantes de todos. Lo relevante, y lo que verdaderamente puede llegar a tener connotaciones dramáticas es que estamos sentando las bases de una sociedad que participa de dos de los cánceres que más pueden lastrar su futuro: la renuncia al esfuerzo como camino para alcanzar metas, esto es, la indiferencia, y la aceptación de la vida en el desconocimiento, es decir la ignorancia.

Una sociedad inculta es una sociedad manipulable. Es una evidencia constatada, en numerosas ocasiones, a lo largo de la Historia. Y más en un entorno de desaceleración económica como el actual en el que viabilidad del estado del bienestar, tal y como lo tenemos concebido, es puesta en tela de juicio. Un desencanto colectivo que es tierra fértil para la aparición de oportunistas que, incapaces de reconocer las propias miserias y actuar sobre ellas, se empeñen en buscar responsables externos, en especial entre la población inmigrante. Un fenómeno para el que el déficit educativo no puede ser mejor abono. Es momento de que nuestra clase política, de forma consensuada y sobre la base de un proyecto a largo plazo, utopía de lunes, corte de raíz la ignorancia y la indiferencia y siente las bases para la cultura del conocimiento y el esfuerzo. ¿Saben qué? Lo peor que podría pasar es que contestaran como en el chiste: ni lo sé, ni me importa. Pues eso. Buena semana a todos.