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Bancos públicos y cuando lo que vital se convierte en prescindible

Domingo, noviembre 23, 2008 Deja un comentario Go to comments

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Bancos públicos y cuando lo que vital se convierte en prescindible

R.J.Lapetra.- Cotizalia

Dicen que el sistema financiero constituye el corazón y la corriente sanguínea de la economía. Los bancos bombean el flujo de crédito que, de forma capilar, llega todos los rincones del cuerpo: empresas, familias e individuos. Este particular sistema circulatorio puede sufrir un infarto, una crisis, en la que todo deja de funcionar. Ese es el panorama. En ese instante quedan dos opciones: o bien aplicar un ‘electroshock’ -vía bajada de tipos de interés e incetivos fiscales- o bien se trasplanta el sistema -recapitalizaciones e inyecciones de liquidez-. O las dos a la vez. Las quejas del sector bancario se centran en que se puede producir un fenómeno de competencia desleal, como se encargó de repetir ayer el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB),  Miguel Martín, porque el proceso de ampliar capital con cobertura de los Estados se está creando una nueva especie híbrida -mitad privada, mitad pública-, mejor preparada, más capitalizada y fuerte.

Y ante los nuevos entes, los bancos privados poco pueden hacer. Santander y Barclays se han embarcado en dos ampliaciones de 7.200 millones de euros por barba. Y el mercado los está destrozando, el menos, en bolsa. “El problema es que se está pidiendo a los bancos nuevos niveles de capital en el momento bajo del ciclo, en lugar de en tiempos de bonanza”, señaló Martín. “Los gobiernos están aplicando quimioterapia al sistema financiero (…) y no se discrimina”, dijo. El caso es que, en el proceso de transplante del sistema financiero, la sociedad, la pequeña empresa y el ciudadano, ese gran desconocido, se pregunta por qué no se da crédito. Por qué las entidades financieras han ahogado la marcha de muchas empresas. ¿Por qué? Y en esto surgen los Gobiernos y comienza a plantearse algo que debe hacer temblar a todos los banqueros. ¿Qué pasa si el Estado termina sustituyendo al sector privado con banca pública?.

Lógicamente, todo tiene sus pros y contras. Si cae el sector privado no se pone juego un país entero, pero si cae un Estado sí. O lo que es lo mismo, pretender sustituir a todo el sistema financiero privado por otro público es una medida no exenta de gigantescos riesgos a largo plazo para el conjunto de las personas, para sus bienes, ahorros, jubilación, bienestar (esa palabra que caracteriza a los miembros de la Unión Europea), seguros sociales… Para todos. El sistema financiero privado deja de ser vital en el momento en el que se puede sustituir por otro público, que está dispuesta a prestar con tal de que no se subleven los ejercitos de ciudadanos. Para que los bancos puedan ser vistos como necesarios e imprescindibles por la sociedad sólo tienen que volver a hacer algo que a algunos se les ha olvidado: custodiar depósitos, remunerarlos, y dar créditos a los clientes respaldándolos por los anteriores.

La única manera de competir que les queda a los privados frente a los públicos es utilizar sus mismas armas, empezando por recortar los pagos de dividendo. Actualmente, según sus cotizaciones actuales, la rentabilidad por dividendo esperada para los dos grandes bancos españoles, BBVA y Santander, ha superado el 10%. Lo que significa ex impuestos que por cada 100 euros invertidos ese valor la terminará devolviendo 10 euros al cabo de un año. Una situación anormal que se justifica por el excesivo castigo de las cotizaciones, por un próximo recorte en sus beneficios y, por tanto, de su dividendo, o por una rebaja del propio dividendo para conseguir recapitalizar el banco de forma orgánica, sin tener que realizar ampliaciones en el peor momento del ciclo en lugar de en tiempos de bonanza. Porque como dijo el patrón de la AEB ante más de 50 periodistas, “usted hace opinión, usted es parte del mercado” en referencia a la corriente de opinión que señala que hace falta que los bancos amplíen capital. Martín dijo que no es necesario en el sistema español, pero que el capital nunca sobra. Una entelequia, evidentemente, como el propio mercado. U otra verdad incómoda, ¿no habría que recuperar el papel de la banca pública?

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