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Posts Tagged ‘depresión’

Action Day del 2008: Sólo Pobreza.

Jueves, octubre 16, 2008 Deja un comentario

Día Mundial de acción bloguera contra la pobreza. Celebramos la pobreza de los otros y la pobreza nuestra. Hoy sabemos que con 3.000 millones terminaría la desnutrición endémica infantil, con 6.000 tendrían la deseada sanidad pública los americanos; etc,… y hemos visto los 2 billones dados para salvar la deuda de los eurobancos- cifra que apenas servirá  de  freno a la crisis financiera.

La pobreza es una garra a la que se le puede aplicar este poema de Bertol Bretch.

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.

MÁS  DEL 50%  DE JÓVENES ALICANTINOS ESTARÍAN YA EN LA POBREZA SI NO VIVIERAN CON SUS PADRES…..*

Diario Información

PROFESORADO Y DEPRESIÓN

Viernes, abril 11, 2008 Deja un comentario
Paro- depresión

El mal ambiente fuerza a los profesores alicantinos a cogerse la baja por depresión

La depresión fuerza a 800 profesores de la provincia de Valencia a cogerse la baja

J. L. OBRADOR. 06.04.2008

Un profesor en una clase.

  • Otros alegan dolor muscular al ser difícil de demostrar.
  • Las agresiones y la falta de recursos agotan el ánimo de los docentes de Secundaria.
  • Un total de 793 profesores de la provincia de Valencia se cogieron la baja por depresión el pasado curso 2006/2007. El mal ambiente en algunas aulas, sobre todo de Secundaria, unido a la escasez de recursos ante fenómenos como la inmigración, provocan el agotamiento de los docentes, según indican desde el sindicato ANPE.Sin embargo, la cifra podría ser mucho mayor, ya que muchas de estas bajas «se dan por dolores musculares, que son un síntoma de la depresión, dado que ésta es más complicada de demostrar», explica la secretaria de comunicación de ANPE, Consuelo Cubel. «Cada vez hay más docentes afectados», asegura. 


ROBOTS (FOCAS) CONTRA LA SOLEDAD, EL ESTREES, LA DEPRESIÓN

Viernes, febrero 29, 2008 Deja un comentario

Un robot con forma de foca reduce el estrés y la depresión en ancianos

EFE. 07.01.2008 – 17:10h

Las bondades terapéuticas del robot han sido reconocidas en más de 20 pa�ses. (EFE)

Paro, un robot en forma de cría de foca arpa, ha sido reconocido como el robot más terapéutico del mundo por el Libro Guiness de los Récords, según informó hoy la agencia japonesa Kyodo.

Las bondades terapéuticas del robot, desarrollado por el Instituto Nacional de Ciencia Industrial Avanzada y de Tecnología nipón, han sido reconocidas en más de 20 países. Paro, que ha sido diseñado para ser empleado en el cuidado de ancianos, mide 57 centímetros, está cubierto por piel artificial y se comporta de manera cariñosa cuando se le acaricia.

Lo solicitan ancianos que viven solos y centros de atención para personas mayores

La foca artificial pesa 2,7 kilos y puede mover cabeza y aletas, además de emitir los sonidos propios de una cría de foca. Diversos test han demostrado los poderes curativos de Paro, como por ejemplo la reducción del estrés y de la depresión.

Paro comenzó a ser comercializado hace tres años por un precio de 350.000 yenes (3.211 dólares) y la empresa ha recibido desde entonces pedidos de 1.000 unidades, en su mayor parte de ancianos que viven solos y de centros de atención para personas

La Soledad ¿aprender a vivir solos o animarnos a buscar relaciones?

Lunes, septiembre 10, 2007 Deja un comentario

 DIA INTERNACIONAL PREVENCIÓN DEL SUICIDIO : LA SOLEDAD

Un mal de nuestro tiempo

Los psicólogos consideran que alguien está solo cuando no mantiene comunicación con otras personas o cuando percibe que sus relaciones sociales no son satisfactorias. Tres características definen la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se halla en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia.

La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones. Parece, por otro lado, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.

Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. En general, las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas, y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular. La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar.


La ausencia de un ser querido

Cuando (por separación en la pareja, fallecimiento de un ser querido u otra causa) desaparece de nuestra vida alguien a quien hemos amado o que ocupaba un espacio estelar en nuestra cotidianeidad, nos invade una particular sensación de soledad, un vacío, una nada enmudecida que nos sume en la tristeza y la desesperanza. Hemos de sobrellevar la dolorosa percepción de horfandad, de ausencia de una persona insustituible. Nos vemos perdidos y sin referencias en las que antes nos apoyábamos para afrontar la vida.

Somos seres sociales que necesitamos de los demás para hacernos a nosotros mismos. Y no sólo para cubrir nuestras necesidades de afecto y desarrollo personal, sino también para afianzar y revalidar nuestra autoestima, ya que ésta se genera cada día en la interrelación con las personas que nos rodean.

La pérdida es irreemplazable pero no debe ser irreparable. Ese hueco o, mejor, su silueta, quedará ahí pero si nos permitimos sentir la tristeza y nos proponemos superarla a base de confianza en nosotros mismos, podremos reunir fuerzas para establecer nuevas relaciones que cubran al menos parcialmente ese déficit de amor que la ausencia del ser querido ha causado. Hemos de intentar que la carencia de esa persona no se convierta en una carencia general de relaciones. Esta soledad es dolorosa, pero puede convertirse en positiva si la interpretamos como oportunidad para aprender a vivir el dolor sin quedarnos bloqueados. Y para generar recursos y habilidades para continuar transitando satisfactoriamente por la vida. Debemos interiorizar y controlar el dolor, sabiéndolo parte inherente a la vida, aprendiendo a no temerlo y a no mantenernos al margen del sufrimiento como si de una debilidad o incapacidad se tratara. Quien sabe salir del dolor está preparado para disfrutarla la plenitud en momentos venideros.

La soledad social

La de quien apenas habla más que con su familia, sus compañeros de trabajo y sus vecinos es una soledad muy común en este mundo nuestro. Nos sentimos incapaces de contactar con un mínimo de confianza con quienes nos rodean, tememos miedo que nos hagan o nos rechacen. Plantamos un muro a nuestro alrededor, nos encerramos en nuestra pequeña célula (en ocasiones, incluso unipersonal) y vivimos el vacío que nosotros mismos creamos y que justificamos con planteamientos como “no me entienden”, “la gente sólo quiere hacerte daño”, “para lo único que les interesas es para sacarte algo”, “cada vez que confías en alguien, te llevas una puñalada”. Si la soledad es deseada nada hay que objetar, aunque la situación entraña peligro: el ser humano es social por naturaleza y una red de amigos con la que compartir aficiones, preocupaciones y anhelos es un cimiento difícilmente sustituible para asentar una vida feliz. Es una meta difícil y las estructuras y hábitos sociales de nuestra civilización frenan este empeño de hacer y mantener amistades, pero merece la pena empeñar lo mejor de nosotros en el intento.

Esa soledad no deseada puede convertirse en angustia, si bien algunos se acostumbran a vivir solos. Se revestirá esta actitud de una apariencia de fortaleza, autosuficiencia, agresividad o timidez. Y todo, para esconder la inseguridad y el miedo a que no se nos quiera o no se nos respete.

Hay también otras soledades indeseadas, como esas a las que se ven abocadas personas mayores, amas de casa, o quienes muestran una orientación sexual no convencional, o quienes sufren ciertas enfermedades, incapacidades físicas o psicológicas o imperfecciones estéticas.

Un estado transitorio, nada más

La soledad es una situación que hemos de aspirar a convertir en transitoria y que conviene percibir como no forzosamente traumática. Podemos mutarla en momento de reflexión, de conocernos a fondo y de encontrarnos sinceramente con nuestra propia identidad. Hay un tiempo para comunicarnos con los demás y otro (que necesita de la soledad) para establecer contacto con lo más profundo de nosotros mismos. Hemos de “hablar” con nuestros miedos, no podemos ignorarlos ni quedarnos bloqueados por ellos. Es conveniente que, en ocasiones, optemos por la soledad. En suma, equilibremos los momentos en que nos expresamos y atendemos a otros, y los que dedicamos a pensar, en soledad, en nuestras propias cosas.

Vencer la soledad no deseada: unos pasos útiles

1) Diagnóstico: qué tipo de soledad es la que estamos sufriendo y a qué circunstancias se debe.

2) Conocernos bien. Dejemos a un lado el miedo a mirar dentro de nosotros, y afrontemos la necesidad de saber cómo somos: nuestras ilusiones y ambiciones, limitaciones y miedos, quién quiero ser, cómo me ven, cómo me veo…

3) Fuera la timidez. Tomemos la iniciativa para conseguir nuevas relaciones. Establezcamos qué personas nos interesan, y elaboremos una estrategia para contactar con ellas.

4) No hay nada que perder. El miedo al rechazo es un freno para entablar nuevas amistades o amores. El objetivo es importante, no nos andemos con remilgos.

5) Sin victimismos. El mundo resulta en ocasiones cruel, vulgar y materialista, de acuerdo. Pero seguro que hay otras personas que pueden estar deseando conocer a alguien como nosotros.

6) Encerrarnos en nosotros mismos es reconocer la derrota. A la mayorìa la soledad nos hace daño, y nos sienta mejor tener con quién hablar, intimar y a quién querer.

7) No somos tan raros como a veces pensamos. No hay más que hablar en profundidad y confianza con cualquier persona para comprobarlo. Podemos “llenar” a más gente de la que creemos y nos pueden resultar atractivas muchas personas que tenemos muy cerca.
Aprwnder a estar solos
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Artículo de la Revista EROSKÍ