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VALERY LARBAUD y «LES HERBETES»

lunes, agosto 6, 2007 Deja un comentario

Villa Rafela, San Vicente , Domingo 13.

«Villa Rafaela» casa que habitó Valery Larbaud en San Vicente.

casa-larbaud.jpg

San Vicente me gusta cada día más. La primavera en la Huerta es algo diferente de la primavera junto al mar. Hemos tenido al menos dos o tres tardes cubiertas y ha llovido dos ve­ces. Ondas de fina lluvia, una especie de «Llovizna escocesa». Son tardes casi inglesas, con los aromas y las blandas brisas de los Downs.

Hay incluso nubes muy bajas en las montañas. Pero la Sierra, incluso rodeada de esas largas y blandas nubes, no se parecía a ninguna otra, era realmente muy española. No tenía nada de común con Suiza ni con el País de Gales, y ofrecía una especie de sombría grandeza. Hemos tenido también mañanas calurosas. Una de ellas llegué hasta la primera fila de las colinas que se encuentran viniendo de la costa, y que aquí se llaman la pequeña Sierra (la Serreta). Es una cadena que forma, en efecto, una sierra en miniatura, y se asemeja, cuando uno se acerca, , a una alta muralla en ruinas. Llegado a media altura, me senté para fumar. Había un fuerte aroma a tomillo mezclado con el de otras muchas plantas. Era el día de la Ascensión, en que las muchachas van al campo, para coger plantas medicinales, y donde se dice que las hojas de los olivos se entrecruzan todas al mismo tiempo, a la misma hora. Yo también fui al campo, bordeando las acequias y descubriendo muchas plantas desco­nocidas para mi. El sistema de irrigación, con las acequias de piedra y las grandes balsas (aljibes), da a esta zona un aspecto de alta civilización. Incluso parece mucho mas cuidadosamente cultivada que la mayoría de las regiones inglesas. Se ven, sin embargo, muchos espacios sin cultivar y las cercas son, afortu­nadamente, desconocidas.

Valery Larbaud Diario de un Alicantino ( 1927 -1920

* * * * * *

A propósito de este texto del genial poeta francés, he creído oportuno rememorar l actualidad de esta fiesta.

tomillo.jpgDesde 1979, el Patronato Histórico Artístico y Cultural d’Elig (PHACE) celebra el día de la Ascensión con una salida al pantano donde los participantes recogen «herbetes» medicinales.
Principalmente, se recogen hierbas medicinales como el tomillo, que es bueno para los bronquios; el romero, un revitalizante; el té de roca, un digestivo que «va estupendo para el estómago», según afirmó Pedro López, que siempre que puede le gusta ir recoger «herbetes»: «rabo i gat», «herbeta a la sanc» o «raïm de pastor»
Cargados con comida y desde bien temprano, fueron llegando al pantano numerosas personas para coger un buen sitio e ir a recoger las hierbas. Después, tocaba disfrutar del día soleado con un buen aperitivo El PHACE celebra todos los años el concurso de «herbetes» y el «arroz con conejo». Todos los ganadores recibirán una reproducción de la Dama de Elche.
Antaño, esta fiesta llegaba a congregar en el pantano a todo un pueblo en la sierra.

VALERY LARBAUD. Diario de un alicantino

viernes, julio 27, 2007 Deja un comentario

De Valéry Larbaud (1881-1955) suele decirse que era «un miembro muy brillante del grupo de la Nouvelle Revue Francaise», Pero a Larbaud se le recuerda en el mundo anglosajón, a causa de su participación en el «descubrimiento» de Joyce y que fue uno de los tres primeros traductores al francés de Ulysses.


Larbaud durante la primera Guerra Mundial se afincó en Alicante por su tranquilidad y hermosura. Recorrió varios domicilios y hoteles, siendo uno de estos, un piso de la calle Bazán, calle donde también vivió su amigo y escritor alicantino Eduardo Irles. Allí comenzó su diario. Amigo de tertulias frecuenta con el círculo de amistades: Oscar Esplá, Eduardo Irles, Gabriel Miró y los hermanos Bernacer entre otros renombrados alicantinos de la época.

Larbaud recorre los pueblos de la provincia y describe sus impresiones en hermosas páginas. Recordemos como describió a Biar:»Duermo en una pequeña y muy limpia posada. Lo que he visto esta mañana: el ancho y verde valle, los jardines, los olivos, los viñedos No eran colinas abruptas áridas y sin cipreses; se podría uno creer en la Toscana. Nada de palmeras. Una atmósfera más pura y fresca que la de Alicante y sus alredores, y un azul menos profundo en sus colinas Tomo el «carret» para ir a la estación. Mientras esperaba el trenecito (que me recordaba algunos de la isla de Man) que aquí llaman la chicharra, para ira Villena, el pueblo me pareció muy hermoso. reclinado en las pendientes de la peña, con su castillo en lo alto.

La luz maravillosamente pura y calma, sin ese destello cegador producido por el mar actuando como reflector. Una luz campesina, geórgica, apaciblemente tendida sobre las colinas, los muros, los campos las zonas de verde de pálido olivares. Un valle muy hermoso, como los que se ven en la Provenza y en Italia, pero también muy característico muy español (quizá por el aspecto abrupto, la aridez y el color de las colinas y montañas que lo limitan y rodean).
Es una fuente, con el agua corriendo pura desde las rocas de arriba hasta las balsas de piedra. El sonido del agua que corre por todas partes. Un vaso de ese agua no puede compararse con ninguna agua mineral de Europa. Pero hay que beberla en la fuente, por supuesto. Las jóvenes de aquí son muy lindas, de tez pálida y blanca, lo que no es corriente en España»….

Del Diario Alicantino (1917 -1920) de Valery Larbaud